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Microbiota o flora intestinal: ¿qué es?

La flora intestinal o microbiota gastrointestinal es el conjunto de bacterias que viven en el intestino. El intestino está poblado por cien millones de bacterias, es decir, 10 veces más que el número de células total del organismo humano. Por lo tanto, se comprende la influencia de la flora intestinal en nuestro bienestar general.

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Entre las bacterias que cohabitan en el intestino se distinguen las siguientes:

1. Las bacterias “buenas” o flora de fermentación

Son indispensables para el buen funcionamiento:

  • Del aparato digestivo: la flora intestinal termina la digestión de los alimentos mediante el proceso de fermentación y, de esta manera, desempeña un papel esencial en el tránsito intestinal.
  • De la buena asimilación de los nutrientes: absorción de minerales, síntesis de determinadas vitaminas, etc.
  • Del sistema inmunitario: las bacterias de la flora intestinal estimulan la producción de linfocitos (defensas del organismo).
  • De la eliminación de residuos: eliminación de toxinas, colesterol, etc.

2. Las bacterias “malas” o flora de putrefacción

En realidad, no se merecen este nombre, ya que también tienen su utilidad. Sin embargo, para mantener un buen equilibrio de la flora deben ser minoritarias.

Mi tránsito intestinal es irregular.
¿Quiere decir esto que mi flora intestinal está alterada?

Durante mucho tiempo, se ha subestimado la flora intestinal. Su función primordial para la salud se reconoció hace solo una década. Cuando se rompe el equilibrio de sus dos poblaciones de bacterias, toda la flora se altera y sus consecuencias principales son las siguientes: trastorno del tránsito intestinal, como ralentización del tránsito, hinchazón, flatulencias, etc...

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Entre las bacterias existentes en el intestino, algunas (las bacterias malas o flora de putrefacción) producen metano. Este gas es el responsable de las famosas flatulencias. Hay estudios que han demostrado que esta flora metanógena puede afectar al intestino delgado y a la motilidad intestinal. De hecho, una flora alterada es un factor de riesgo de la ralentización del tránsito intestinal. Cuando el tránsito se altera, por lo tanto, hay que pensar en el equilibrio de nuestra flora intestinal. ¡Porque fabricamos nuestra salud a partir del intestino! Desafortunadamente, con nuestro modo de vida moderno abundan y son habituales los factores que alteran el equilibrio adecuado de nuestra microbiota: alimentación demasiado rica en azúcares o ácidos grasos saturados; modificación de hábitos alimenticios durante los viajes y desplazamientos; ingesta de antibióticos (que matan las bacterias malas, pero también las buenas); exceso de estrés y medicamentos, etc. constituyen verdaderas agresiones para nuestra flora intestinal y comprometen rápidamente su equilibrio.

Prebióticos y probióticos

¿Debo tomar probióticos o prebióticos para recuperar el equilibrio de mi flora intestinal?

Es evidente que no hace falta seguir demostrando la importancia de la flora intestinal en nuestra salud y nuestro bienestar. En caso de desequilibrio, es esencial ayudar a nuestra flora a reconstituirse y regenerarse.

  • Los probióticos

    Los probióticos

    Los probióticos, como las bacterias de la familia de los lactobacilos y las bifidobacterias, son la solución a una flora alterada. Esta aportación de bacterias buenas permitirá que superen a las malas y, de esta manera, se podrá restablecer el equilibrio. La flora podrá cumplir de nuevo sus funciones y todo el organismo lo notará.

    ¿Qué dicen los estudios recientes sobre este tema?

    Hay muchos estudios realizados en seres humanos que demuestran la capacidad de los probióticos (asociados o no a los prebióticos) para acelerar el tránsito intestinal y estimular el peristaltismo. En particular, diversos estudios sobre las bifidobacterias han demostrado la capacidad que tienen para reducir la duración del tránsito intestinal en las mujeres de buena salud, así como en las personas mayores. Estos efectos se notan sobre todo en las personas que presentan molestias relacionadas con un tránsito intestinal irregular.

    ¿Cómo actúan los probióticos?

    Los probióticos actúan modificando el equilibrio de la flora microbiana en el intestino mediante la producción de ácidos grasos de cadena corta y aumentando la eficacia global de la digestión. Los ácidos grasos de cadena corta, producidos por la flora bacteriana, reducen también el pH en el intestino, lo que, a su vez, puede modificar la consistencia de las heces y estimular el peristaltismo intestinal. Por lo tanto, a las personas que padecen molestias intestinales (flatulencias, tránsito irregular o alterado, hinchazón, etc.) les conviene disminuir la proporción de estas cepas metanógenas en el colon y favorecer las cepas no productoras de metano, como las bifidobacterias, los lactobacillus y los S. thermophilus.

     

  • Prebióticos

    Prebióticos

    Suelen ser fibras, que también son indispensables para el equilibrio adecuado de la flora, ya que constituyen los alimentos de los probióticos. Estas fibras llegan sin digerir al colon y, por lo tanto, pueden servir directamente de alimento a las bacterias. La mayoría de los efectos beneficiosos reivindicados por los prebióticos están asociados a la mejora de funciones intestinales y metabólicas como, por ejemplo, el aumento de la expresión de ácidos grasos de cadena corta, o incluso el aumento del peso fecal (para facilitar el tránsito intestinal). Hay estudios que han demostrado que los prebióticos como los FOS, asociados a los probióticos, aumentan la cantidad de bifidobacterias y lactobacilos en el intestino e inhiben determinadas bacterias potencialmente patógenas. Estos efectos beneficiosos para la flora intestinal conllevan menos flatulencias y menos alteraciones del tránsito intestinal. La alcachofa, los plátanos, el ajo, los guisantes, etc. son ricos en prebióticos. ¡Se pueden consumir sin moderación!

     

Alimentación

¿Mi alimentación puede influir en el equilibrio de mi flora intestinal?

¡Sí, sin duda! Un exceso de azúcares rápidos favorece la proliferación de las bacterias de fermentación, demasiada carne favorece las bacterias de putrefacción, etc. Y si nuestra alimentación no contiene fibra (que constituye la alimentación natural de las bacterias buenas), las bacterias de putrefacción predominan y aparece el desequilibrio. Así se comprende mejor por qué una carencia de fibra en nuestra alimentación puede generar problemas de tránsito a largo plazo.

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Por último, ¿qué debo hacer?

La regeneración de la flora intestinal mediante el consumo de fibra y la aportación de probióticos y prebióticos es por tanto esencial para evitar alteraciones del tránsito intestinal. El consumo de este tipo de producto durante 10 días al mes permite reducir las molestias intestinales y alargar el tiempo que transcurre entre dos periodos de tránsito intestinal difícil o irregular.


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